(Suena el interfono)
-¿Quién es?
-Yo
(Se abre la puerta)
Vale, analicemos ésta situación tan cotidiana. Cuando llamas a alguien por el interfono de su bloque de pisos, ese alguien obviamente te preguntará quién eres. Pero no le dirás tu nombre, simplemente le dirás que eres "Yo". Y te abrirá.
Puede que te haya reconocido la voz, vale, pero hay algunos interfonos en los que pareces un robot. Y es que, poniéndote ahora en el lugar del que abre la puerta, vale que a lo mejor sepas que hay un amigo tuyo o familiar que viene a tu casa. Pero es que puede que el tipo que esté llamando no sea ese amigo o familiar tuyo.
Porque si, dice que "soy yo", pero podría ser perfectamente el violador de Vall d'Hebron, así que no te garantiza nada. El invento pijo es el interfono con videocámara, pero en pocos sitios los hay.
Yo soy de los que preguntan siempre "vale, ¿Quién es "yo"?" sabiendo perfectamente el corte que da contestar a esa pregunta. Es incómodo definirse a si mismo en plan "soy yo, tu hijo" o "soy el Juanca". Se hace especialmente extraño. Al final lo mejor es llamar por teléfono... Aunque sea una gilipollez.





